miércoles, 31 de agosto de 2005
COMO SABERLA VOLUNTAD DE DIOS

Centenares de miles de internautas, usted incluso, se preocupan a diario por saber la voluntad de Dios para sus vidas. Esta preocupación los lleva a hacerle preguntas a distintas personas, a escribirnos cartas a nosotros, a leer libros que traten el tema, y en fin. Muchos se dan a la búsqueda tesonera de una respuesta a la inquietante pregunta: ¿Qué quiere Dios que yo haga?En la Biblia leemos las palabras siguientes: “Os ruego hermanos, por las misericordias de Dios que presentéis vuestro cuerpo en sacrificio vivo y santo, aceptable a Dios, que es vuestro culto racional. No os adaptéis a este mundo, sino sed transformados mediante la renovación de vuestra mente, para que verifiquéis que es la voluntad de Dios: lo que es bueno, aceptable y perfecto” (Romanos 12:1-2).En estas palabras inspiradas podemos reconocer de inmediato que, para conocer la voluntad de Dios en nuestras vidas necesitamos dos cosas principalmente: separación y transformación. La separación que en estos versos de Romanos 12 se anuncia es apartarse personal y social.

Personalmente debemos reconocer que nuestros cuerpos deben ser santos. Que debemos separarlos para los usos del Señor. Esto se consigue al negarle sus deseos naturales, pecaminosos, y al decidir usarlos exclusivamente para el honor de nuestro Dios quien los creó. Luego, debemos separarnos socialmente. La porción de Romanos que citamos dice: “no os adapteis a este mundo”. Quiere decir que n o debemos permitir que el mundo nos comprima en su molde. El que busca seriamente la voluntad de Dios para su vida cesará de adaptarse al patrón y tendencia que delinea y practica la sociedad presente saturada de mundanalidad. Dicha sociedad opera de acuerdo a sus deseos y voluntad y no de acuerdo a los deseos y voluntad de Dios. El cristiano vive conforme a un ideal más alto e imita un ejemplo más sublime que la deformada figura que el mundo presenta.

Es obvio entonces, que el que busca la bendición de Dios en su vida tendrá que disponerse a embarcarse contra viento y marea. Que tiene que desafiar lo que es popular, y atreverse a ser distinto, original, creativo. Tiene que tomar sus directrices de Dios y no de los hombres. Esto por supuesto, no es fácil. Pero el reino de los cielos, dice la Biblia, “sufre violencia y sólo los valientes lo arrebatan” (Mt 11:12). Para el que cree y confía en el Dios de lo imposible, esto es posible. Aparte de la separación personal y social, el individuo que busca seriamente la voluntad de Dios en su vida necesita también “renovar su mente”. ¡Que aburridos nos resultan los que no progresan en su conocimiento de las cosas de Dios! ¡Tantos hay que se quedan estancados! Ni para adelante ni para atras. Como estatuas inmóviles en medio de un mundo en marcha. Están satisfechos con lo poquito que aprenden y de ese borriquillo no lo apea nadie. Vegetan por siempre en las doctrinas y en las ideas del comienzo y no prosiguen hacia la madurez espiritual.
El resultado negativo son las las luchas internas con que abruman al cuerpo de Cristo, la iglesia. ¡Son ‘infantes’ viejos en la fé! Aniñados que no levantan cabeza.¡Cuan necesaria es la renovación de la mente, del entendimiento! El entendimiento que usted tiene ahora de las cosas de Dios, es bueno hasta aquí, pero no para más adelante. Así como la comida que usted ingiere hoy, no le servirá para pasado mañana (pues para las energías de ese día tendrá que volver a comer). Así también es en el orden espiritual. El entendimiento de las cosas divinas que se tenga ahora debe renovarse continuamente ó hay el peligro de estancarse, de volverse un fósil espiritual.La Biblia sugiere tres maneras de transformarse diariamente por medio de la renovación de la mente: 1ro. Por la lectura y meditación de la Palabra de Dios. 2do. por medio de la oración que otros eleven a nuestro favor. 3ro. por el ejercicio de evangelizar a otros. El escritor de los salmos dice: “El principio de tus palabras alumbra, hace entender a los simples” y luego ora . . . : “abre mis ojos y miraré las maravillas de tu ley”. Más adelante añade: “Lámpara es a mis pies tu palabra y lumbrera a mi camino.”

Es claro que el salmista de Israel mezclaba la oración con la lectura y meditación de los escritos santos. “¡Cuánto amo yo tu ley, todo el día es ella mi meditación”! - decía. En el Testamento Nuevo encontramos esta recomendación del apóstol Santiago: “Si alguno tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual dá a todos abundantemente” (1:5). Necesitamos sabiduría diaria para lidiar con todos los pormenores de nuestras vidas y para percibir claramente la voluntad de Dios. Debemos pedirla, con confianza, a nuestro Dios. San Pablo, como cristiano maduro, tenía la sanísima costumbre de orar por otros cristianos para que fueran “Llenos del conocimiento de la voluntad de Dios en toda sabiduría y espiritual inteligencia”. Nosotros podemos imitarlo orando pidiendo por nuestros hermanos para que ellos tambien alcancen la madurez en la vida espiritual. La Biblia es la revelación y la expresión de la voluntad santa del Creador para nosotros sus criaturas.

Al adentrarnos en su estudio y meditación, al orar nosotros pidiendo sabiduría para nosotros mismos, e interceder por otros, aún pidiendo a otros cristianos maduros que oren por nosotros, específicamente, que pidan para que conozcamos la voluntad de Dios, llegaremos a la feliz experimentación de cual sea la voluntad de Dios. Reconoceremos lo que es bueno, aceptable y perfecto. Pero la voluntad de Dios tiene muchos aspectos. En el breve espacio de este articulo no podemos tratarlos todos. Trataremos solo de señalar un aspecto que viene muy bien señalado en la Biblia. Tiene que ver con la salvación de los pecadores. Tiene que ver con la salvación del alma. Tu salvación. La del otro. ¡Que bueno es Dios! ¡Ocuparse de ti, de mi! ¡Cuán poco nos ocupamos de El! Y cuán poco nos ocupamos de la salvación de los otros. El bendito Hijo de Dios, poco antes de retirarse de éste mundo expresó su último deseo así: “Id por el mundo y predicad el evangelio a toda criatura, el que creyere y fuere bautizado será salvo, más el que no creyere será condenado”. Mandó a los suyos, en un último acto de su voluntad, a movilizarse a nivel universal predicando las buenas nuevas de salvación a los pecadores perdidos. Su clara voluntad para ti es que enseñes a tu prójimo cómo puede ser salvo. Que te conviertas en un instrumento de Su gracia. El apóstol Pedro, quien estaba presente cuando estas instrucciones se impartieron a los discípulos de Cristo, dijo: “Dios no quiere que ninguno se pierda sino que todos procedan al arrepentimiento”. Esta es la más formidable declaración de lo que es la voluntad de Dios en cuanto al pecador. Dios no quiere que el hombre se pierda.
Dios dio a Su Hijo único, Jesucristo, a morir en la cruz por nuestros pecados. El desea que el pecador se arrepienta y alcance la vida eterna. Es aquí donde puede empezar la posible relación entre el pecador y Dios. El punto donde se lleva a cabo este encuentro es el arrepentimiento. Aquí está la base para el resto de la estructura. La zapata o fundamento del edificio de la vida espiritual. El primer peldaño en la escalera al cielo. El rrepentimiento. San Pablo predicaba: “Arrepentimiento para con Dios y fe en nuestro Señor Jesucristo” (Hechos 20:21)Arrepentirse quiere decir cambiar de actitud en cuanto al pecado. Quiere decir confesar el pecado como malo y contrario a todos los propósitos santos de nuestro Dios. Quiere decir que debemos cambiar nuestra actitud hacia el pecado haciendo la firme resolución, de que con la gracia de Dios, abandonaremos el pecado. Si amigo mío. Necesitas arrepentirte.

Al arrepentirte del pecado deberás creer en el salvador y sustituto. Creer quiere decir aceptar en el corazón, con toda confianza, que la Obra de Cristo en la cruz es buena, suficiente y válida para salvarte. Es arrojarse a la misericordia y gracia de Dios que trae salvación a todos los hombres. Por consiguiente, ¡Anda! Inclínate reverentemente ante el Todopoderoso Dios en este instante. Arrepiéntete de tus muchos pecados en su presencia. Acepta de su mano la Salvación que EL te provee en Cristo. Hazlo en este mismo instante. Luego escríbeme unas líneas dejándome saber de tu decisión. ¡Que Dios te bendiga es mi oración!


Asamblea Cristiana Olmue mebi.
Publicado por asambleolmue @ 18:33
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