Cuenta una leyenda que la Muerte hizo un contrato con un hombre: la condición única, impuesta por el hombre, fue que ella le avisaría de su llegada con anticipación, para tener tiempo de prepararse. Pasaron muchos años, y ya un día la Muerte se presentó a nuestro hombre para llevárselo.
—Pero no me has avisado, —dijo el hombre.
—¿Que no te he avisado? —replicó la implacable visitadora— No sólo una vez, ni un sólo día, sino todos los días, y muchas veces.
—¿No has notado que tu [...]
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