Lucas 15:11-24
Esta parábola del Señor es muy profunda. También tiene un significado para nosotros. Aún cuando vivía su padre, el hijo menor pidió que le entregara la herencia que le correspondería un día, y con ella(v.13) entrego todo para su codicioso yo.
Entre mis lectores hay hijos e hijas del Padre celestial que están desperdiciando por su apostasía la herencia que les ha sido encomendada por la fe en el Señor. Pablo advirtió a su hijo espiritual contra ello; (1ra Timoteo 6:20), (2da Ti.1:14).
Cuando abrimos Lucas 15:11-24, vemos seis grados de apostasía en la vida del hijo menor, que posiblemente también existen en tu vida:
Primer grado de apostasía
Leemos en Lucas 15:13ª que el hijo menor se fue con su parte de la herencia. Muy lejos de la Presencia de su padre, esto significa en sentido espiritual: no tener ninguna comunión con el Padre celestial, falta de oración.
Segundo grado de apostasía
El versículo 13b y el ver. 30. Esta expresión es típica para describir la apostasía de un creyente, para la recaída en este mundo. Pablo expresa frente a Timoteo su profunda decepción con las palabras de 2 Timoteo 4:9-10ª. Este fue el mismo Demas que todavía era un firme acompañante cuando Pablo escribió desde Roma una carta a los colosenses, dando en ella los saludos Demas (Col. 4:14) Demas llegó a ser un apóstata – y comenzó a sufrir necesidad.
Tercer grado de apostasía
Lucas 15:14. Hoy en día hay muchos hijos e hijas de Dios que testifican creer en Aquel que dijo (Juan 10:10). A pesar de esto mueren de hambre, sufren necesidad, porque se han alejado del Señor, hecho compromisos con el mundo y desperdiciado su herencia.
Cuarto grado de apostasía
Con el hijo pródigo, las cosas van de mal en peor. (Lucas 15:15ª ) De repente se dio cuenta cuán aislado estaba. De sus compañeros y “amigos” anteriores, que habían celebrado muchas fiestas con él ( en tanto pudo pagar), ninguno se dejó ver más. Pero él en su aflicción fue a uno de ellos, pues la expresión “se allegó a uno de los ciudadanos de aquella región” indica que probablemente se trataba de uno de sus “amigos” anteriores. Este, sin embargo, no le ayudó como lo hubiera podido esperar de él. Aquí experimenta dolorosamente lo que ocurre a cada uno que confía en hombres en vez de confiar en Dios. Jeremías 17:5-6.
Quinto grado de apostasía
En vez de cuidar la herencia de su padre, el hijo apóstata llegó a cuidar cerdos en un país extranjero. Lucas 15:15b ¿Pertenece a los apostatas cuya casa, o sea cuyo cuerpo, que en realidad es templo del Espíritu Santo (1 Co. 6:19), ha llegado a ser una pocilga, siendo que te has esquivado del Señor y confías en los hombres? ¿Haces mal uso de tu herencia?
Sexto grado de apostasía
Lucas 15:16. Ahora incluso había bajado hasta debajo del valor de los cerdos, a los cuales se les daba de comer las algarrobas. Completamente desilusionado y medio muerto de hambre, se dio cuenta de que así no podía continuar. De hecho, los cerdos lo pasaban mejor que él. Había bajado seis grados en la apostasía – seis es número de hombre.
SIETE GRADOS DE GRACIA
¿Qué pasó entonces? ¿Se quitó la vida el hijo “perdido”, en su situación desesperada? No, sino que se dejó asir por la gracia restauradora de Dios, que un himno expresa con las palabras: “¡Milagro de la gracia de Jesús, más grande que toda culpa!” EL hijo andrajoso y medio muerto de hambre comenzó a dejar el camino de la apostasía y regresó a su padre por los siete grados de gracia.
El primer grado de gracia
¡Muchas veces estoy consternado al ver cuán desprevenidos están muchos hijos e hijas de Dios en cuanto a su apostasía! Pero el hijo “perdido”, el hijo del padre, llegó al autoconocimiento cuando estaba sentado entre los cerdos y sufría hambre. Lucas 15:17. Se acordó de que era “hijo de Dios” y vio a los jornaleros, es decir, a los hombres del mundo que lo pasaban mejor que él. “Entonces volvió en si”, dejó de volverse contra los demás. Es notable: Cuánto más apóstata era, tanto más se volvía contra los demás. Todos eran culpables de su miserable situación – excepto él. Pero cuando comenzó a volver en sí, ya había dado el primer paso de la apostasía al avivamiento.
Segundo grado de gracia
El segundo escalón hacia arriba es la decisión de convertir su camino Lucas 15:18-19. De volver en sí nace la buena decisión.
Tercer grado de gracia
Muchos si se proponen algo en su corazón, pero no lo ejecutan. Sin embargo, el hijo apóstata no solamente tomó la buena decisión, sino que también la ejecutó. Lucas 15:20ª . Es un camino difícil, pero el que decide ir por él y lo ejecuta, llega al cuarto grado de gracia.
Cuarto grado de gracia
Lucas 15:20b. Así es nuestro Dios! El Padre celestial hoy está buscando con la vista a hijos e hijas apóstata, que han perdido su primer amor y en el transcurso del tiempo han separado su herencia, que recibieron de Jesucristo, de la Persona del Señor y se han ido lejos. El busca entre nosotros a los espiritualmente andrajosos y desnutridos.
Es muy conmovedor que el padre no esperó hasta que su hijo había llegado cerca de él, sino que corrió a su encuentro.
Quinto grado de gracia
Consiste en la confesión de pecados de el hijo, que se humilla bajo la mano del padre ver. 21. Cuando había dicho esto, no pudo seguir hablando. ¿Por qué? Es como si el padre le hubiera puesto la mano sobre la boca, de manera que no pudo más pronunciar lo que se había propuesto decir, a saber: “Hazme un jornalero tuyo”. Es como si el padre quisiera hacerle comprender. “Tú eres mi hijo ahora como antes”.
Sexto grado de gracia
Ver. 22. Esto significa concretamente: ¡gracia que restablece completamente! En cuanto al “mejor vestido”, Zacarías 3:4b, donde el sumo sacerdote Josué se presentó ante el Señor. Cuando salió a la luz y confesó su pecado, el Señor mando: “Quitadle esas vestiduras sucias. Y a Josué dijo: Mira que he quitado de ti tu iniquidad y te visto con ropa de gala”.
Pero ¿qué significa el “anillo”, que los siervos tuvieron que traerle al hijo regresado, por orden del padre: “…y poned un anillo en su mano”? El anillo significa en el sentido neotestamentario seguridad de salvación: Romanos 8:16
Y cuando los siervos pusieron también calzados delante de él, estuvo completamente restablecido y listo para realizar cualquier comisión de su padre. Efesios 6:15
Séptimo grado de gracia
Lucas 15: 23-24. Con esto, el padre renovó la comunión perfecta con su hijo regresado de la apostasía, la cual se manifestó por el comer, beber, y regocijarse juntamente.
RESTITUCION EN EL DERECHO DE HERENCIA O DESHEREDACION
Desde el punto de vista neotestamentario, podemos dar el siguiente título al regreso de el hijo apóstata a su padre. El hijo de Dios restablecido, regresó de la oscura apostasía a Su maravillosa luz. Estoy muy profundamente convencido de que el hijo regresado a casa fue restituido por su padre en su derecho de herencia, a pesar de la envidia de su hermano mayor. Pero si no hubiera regresado arrepentido, entonces, aunque hubiera permanecido siendo el hijo de su padre, estaría “perdido y muerto”, es decir, sin eterno derecho de herencia - ¡desheredado!
No es casualidad que últimamente me siento muchas veces impulsado a hablar sobre la “herencia”, el “galardón” y la “corona”. No nos hagamos ninguna ilusión al respecto, o con la palabra de la Biblia. “Nadie se engañe a si mismo” (1ra Corintios 3:18ª) Leer Hebreos cap. 6 : 4-9
El hijo apóstata no podía hacerse el hijo de su padre por segunda vez. Neotestamentariamente; no podía convertirse otra ves. Solamente podía regresar de su apostasía a su Padre, confesar su pecado y rogar que le perdonara. No estaba maldecido, pero estaba cerca de la maldición. Este es el fuego juzgador que consume todo lo que hemos leído al principio en 1ra Corintios 3:15 ( Si la obra de alguien es quemada, él sufrirá pérdida; aunque el mismo será salvo, pero apenas como por fuego) o como dice el Señor Jesús en Juan 15:6 “ Si alguien no permanece en mi, es echado fuera
y se seca. Y la recogen y las echan en el fuego, y son quemadas”.
Si has mezclado la herencia recibida, la victoria de Jesús, Su paz y Su gozo con los placeres de este mundo, entonces has desperdiciado tu herencia. Entonces no sirves más para nada pues entonces no eres ni luz ni tinieblas, ni frío ni caliente SINO TIBIO.
¡Oh cristiano que has llegado a ser tibio y perezoso!: Haz lo mismo que el hijo apóstata “vuelve en ti” y actúa según sus palabras “Me levantaré, iré a mi padre y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y ante ti Ya no soy digno de ser llamado tú hijo, hazme como uno de tus jornaleros”. Cuando todavía estaba lejos, su padre le vio y tuvo compasión, corrió y se echó sobre su cuello y le besó (Lucas 15:18 – 20).
¡El Padre celestial te he está buscando hoy con la vista! ¡Vuelve hoy!, ahora, a El y experimentaras Su gracia completamente restablecedor y la nueva comunión con El y con Su Hijo Jesucristo. Amén.
Extractado de Llamada de Medianoche