es imposible que pierdas la Salvación
Un creyente en Cristo Jesús puede haber recibido una salvación genuina mientras que otro puede haber recibido una imitación, una salvación falsa. El Apóstol Pablo dice que es posible creer en vano (1 Cor 15:2). Si la Salvación de una persona es genuina o verdadera, no se pierde porque el creyente ha sido bautizado al cuerpo de Cristo y sellado por el Espíritu Santo, y ha nacido de nuevo, y tiene Vida Eterna, la cual es preservada por el Poder de Dios. Todo esto es obra de Dios en el verdadero creyente. Todo poder ha sido dado al Señor Jesucristo: "Por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por Él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos" (Hebreos 7:25).
Por otro lado una salvación falsa es posible debido a las artimañas de Satanás, el cual todos sabemos que es un engañador profesional. Para verificar que Satanás nos puede engañar con una salvación falsa leemos en (2Corintios 11:3-4 AV) lo siguiente: "Mas temo que como la serpiente engañó a Eva con su astucia, sean corrompidos así vuestros sentidos en alguna manera, de la simplicidad que es en Cristo. Porque si el que viene, predicare otro Jesús que el que hemos predicado, o recibiereis otro espíritu del que habéis recibido, u otro evangelio del que habéis aceptado, lo sufrierais bien." Aquí podemos ver que hay tres herramientas que Satanás usa para engañar a los seres humanos con una salvación falsa.
OTRO EVANGELIO
La primera herramienta de Satanás es: "otro evangelio" es decir un evangelio pervertido. Esto es cualquier alteración que se le haga al Evangelio según le fue revelado exclusivamente al Apóstol Pablo (Gal 1:11-12). Los que alteran, quitan o añaden, en alguna manera al Evangelio son dos veces anatema, eso dice el Apóstol Pablo: "Estoy maravillado de que tan presto os hayáis traspasado del que os llamó a la Gracia de Cristo, a otro evangelio: Porque no hay otro, sino que hay algunos [hombres] que os inquietan; y quieren pervertir el Evangelio del Cristo. Mas si nosotros, o ángel [enviado] del cielo os anunciare otro evangelio del que os hemos anunciado, sea anatema. Como antes hemos dicho, también ahora decimos otra vez, si alguien os anunciare otro evangelio del que habéis recibido, sea anatema (Gálatas 1:6-9 OSO).
OTRO ESPIRITU
Como resultado de esto surge la segunda herramienta de Satanás, que es: "otro espíritu". Aquí es donde los demonios se aprovechan y se hacen pasar por el Espíritu Santo, logrando engañar a muchos. Debo aclarar que juzgar los espíritus si son o no son de Dios no es el pecado imperdonable, ya que Dios nos exhorta a que seamos prudentes como serpientes para que no nos dejemos engañar: "Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo" (1Juan 4:1). Para mí esos creyentes que tiemblan en las iglesias tienen espíritus dudables, pues la Biblia dice: "Los demonios creen y tiemblan" (Santiago 2:19). El Espíritu Santo no tiembla, ni tiene porqué temblar.
OTRO JESUS
Todo esto resulta en la tercera herramienta de Satanás que es: "otro Jesús". ¿Qué otro Jesús es ése? ¿De qué está hablando el Apóstol Pablo? Ese otro Jesús no existe, el mismo sólo está en la imaginación de la persona que ha sido engañada con un evangelio pervertido. La persona engañada no está salva y le hacen creer que tiene un Cristo que financia la salvación; donde el creyente tiene que aportar sus obras para guardar su salvación, sino la pierde. Esto resulta en inseguridad de salvación; la persona piensa que unas veces está salva, y otras veces que no lo está. Esta persona se hace esclava de algunos pastores inescrupulosos, y la misma no tiene la paz ni la libertad que Cristo promete porque está dependiendo de sí misma para santificación y de su propia habilidad para perseverar, y por este medio llegar a ser Salvo. A esta persona no se le ha enseñado que Dios ha hecho a Cristo nuestra Santificación, nuestra Justificación, nuestra Redención y nuestra Sabiduría, para que el creyente se gloríe solamente en el Señor y no en sí mismo (1Corintios 1:30-31). Por esta razón el Apóstol Pablo añade repetidas veces la frase: “No por obras para que nadie se gloríe”
Dios comparte con el creyente algunos de sus atributos, como por ejemplo: su Amor, Vida Eterna, Sabiduría, su Palabra, etc. Pero bajo ningún concepto comparte su Gloria. Toda la Honra y toda la Gloria le pertenecen al Señor exclusivamente. Nadie podrá ir al Cielo diciendo que se ganó la Salvación, o aquella parte de la Salvación que Cristo no completó. Eso es una herejía.
Amado lector: ¿Está usted salvo genuinamente? ¿Está 100% seguro que usted ha nacido de nuevo y por lo tanto el verdadero Jesús mora en su corazón? Si usted tiene dudas, eso es saludable. Porque esa duda le va a causar que usted escudriñe las Escrituras para asegurarse de una Salvación genuina. Siga el consejo del Apóstol Pablo en (2Corintios13:5), donde dice: "Examinaos a vosotros mismos si estáis en la Fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis reprobados?"
Nadie tiene derecho de juzgar la salvación de otro, pero uno tiene que juzgarse a sí mismo de acuerdo a la Palabra de Dios. No con Hechos 2 y Santiago 2 solamente (el que lee, entienda), sino con las epístolas doctrinales del Apóstol Pablo a quien el Señor le reveló personalmente el Glorioso Evangelio de la Gracia de Dios que es en Cristo Jesús. Esta Gracia de Dios que es en Cristo fue revelada al Apóstol Pablo después que ya Santiago había escrito su Epístola. Por esta razón es que el Apóstol Pablo se vio precisado a explicar detalladamente en sus epístolas, especialmente en Romanos y Gálatas, que la Salvación es por Gracia, sin las obras de la Ley. Notemos la conclusión a la cual llega el Apóstol en (Romanos 3:28) "Concluimos, pues, que el hombre es justificado por Fe sin las obras de la Ley." Pablo es bien enfático cuando afirma en (Efesios 2:8-9) "Porque por Gracia sois salvos por medio de la Fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe."
Si usted es creyente pero tiene dudas de su Salvación, deseamos ayudarle a examinarse a usted mismo(a). Para eso debe escudriñar las Escrituras, específicamente las Epístolas del Apóstol Pablo. Aquí incluimos algunas frases entre comillas para que usted examine estos pasajes de Escritura. Léase primero los capítulos uno y dos de Gálatas, y luego considere las frases que sugerimos más adelante, y determine si es cierto o no que al Apóstol Pablo le fue revelado personalmente "algo especial" sobre el Evangelio de la Gracia de Dios que es en Cristo:
(Gálatas 1:11-12) “el Evangelio anunciado por mí...pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo.”
(Gal 1:16-20) "Revelar a su Hijo en mí...no consulté enseguida con carne y sangre..."
(Gal 2:1-2) “expuse en privado...el Evangelio que predico entre los gentiles...”
(2Pedro 3:15) “Pablo, según la sabiduría que le ha sido dada...”
(Gal 1:19) "Pero no vi a ningún otro de los Apóstoles, sino a Jacobo (Santiago) el hermano del Señor." De este texto surgen algunas preguntas: ¿Por qué el Apóstol Pablo vio a Santiago solamente? ¿No sería con referencia a la Epístola que Santiago escribió prematuramente, antes que el Señor Jesús le revelara al Apóstol Pablo el Evangelio de la Gracia de Dios que es en Cristo?
Que el Señor Jesús te ilumine el entendimiento y seas salvo(a) de verdad, bautizado espiritualmente al cuerpo de Cristo y "sellado con el Espíritu Santo de la Promesa, que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su Gloria" (Efe 1:13-14). —Amén.
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