EL CREYENTE ESTÁ SEGURO. EN LAS MANOS DEL PADRE Y DEL HIJO (Juan 10:28-30) C.H. Mackintosh
“Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.”
La teoría de la «seguridad condicional» contradice las palabras del Hijo
No es cierto que la Palabra de Dios enseñe el así llamado «lib [...]
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