jueves, 21 de septiembre de 2006
Escrito por: Eliseo Martínez

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La lección que aprendemos de 1ª Tesalonicenses 4:13-18 es que Dios quiere que nos ayudemos unos a otros. Hemos sobre enfatizado el futuro glorioso que tenemos en Cristo Jesús, y hemos descuidado la responsabilidad que tenemos en el presente de ayudarnos unos a otros. El versículo clave de esta reflexión es el 18, que dice: Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras. La palabra alentaos es la misma que se traduce también: ayúdense, anímense, consuélense, fortalézcanse.
¿Por qué debemos ayudarnos, animándonos, fortaleciéndonos? Por el glorioso futuro de ser levantados para reunirnos con nuestro Señor.
1. ¿Cómo debemos ayudarnos?
Este es un llamado a cada creyente sin importar que don posea, no importa el privilegio que desempeñe. Todo creyente es llamado a ejercer el ministerio de la consolación, de ayudar confortando al que sufre. El consolar habla del ministerio específico del Espíritu Santo. Recordemos que Jesucristo lo llamó el otro consolador en Juan 16:7. Jesús es un consolador, El Espíritu Santo es otro igual a Jesús; el Espíritu Santo nos capacita para que seamos agentes consoladores. Es decir que se nos pide que nos pongamos a la par del que sufre, lo tomemos de la mano y le animemos a seguir adelante en medio de las crisis y conflictos de la vida.
2. ¿Por qué debemos ayudarnos mutuamente?
Por que en este mundo siempre tendremos aflicción. Jesús nunca dijo o prometió una vida sin problemas, sino todo lo contrario, Cristo dijo que este mundo tendríamos aflicción. Las aflicciones son diversas según Santiago 1:2; la palabra diversas, tiene la idea de diferentes colores, es decir que las aflicciones nos vienen de diferentes maneras. Las dificultades que enfrentamos no solo son físicas, materiales; sino morales y espirituales. Dios quiere que consolemos a otros 2ª Corintios 1:3-4, esta es la razón por la que permite que atravesemos por el valle de la aflicción, para que aprendamos a consolar. Solo el que sufre puede empatizar completamente con los que sufren.
Gálatas 6:1, dice que podemos ayudarnos unos a otros, cuando con espíritu de mansedumbre restauramos al hermano caído.
En Romanos 15:26 encontramos un ejemplo de un grupo de iglesias que tuvieron a bien recolectar ayuda económica para los pobres (santos) de Jerusalén. Pablo dice en Gálatas 2:10 que fue una recomendación apostólica que le dieron a él de no olvidarse de los pobres. Pablo llevó acabo con mucha diligencia esta recomendación.
Tenemos un futuro glorioso donde no habrá llanto, se acabarán las penas, nuestros dolores; pero mientras tanto ¿Qué podemos hacer?
1. Consolar al hermano que sufre
2. Restaurar al caído
3. Compartir nuestros recursos con los que no tienen
Que seamos fieles en ayudarnos,Scott Yingling Director General, www.ObreroFiel.com
Publicado por asambleolmue @ 16:23
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