Una reflexión sobre la perfección de los diseños del universo que habitamos nos conduce, sin duda, a la pregunta: ¿Quién es el autor, y de quién es la mente que hizo todo tan perfecto?
Si esta reflexión nos lleva a aceptar la necesidad de "Un Ser Supremo" (nombre que muchos usan para designar a Dios) hemos también de aceptar que sus propósitos son buenos y su voluntad es agradable y perfecta.
Con esto en mente, revisemos cinco temas que ponen en relieve las verdades que postulamos: Que Dios es real, y que sus propósitos son dignos de nuestra consideración y obediencia, y que su voluntad es agradable y perfecta.
1. La Creación
En la Biblia leemos lo siguiente sobre el Creador y su creación:
¿Quién es ése que oscurece el consejo con palabras sin sabiduría? Ahora ciñe como varón tus lomos; yo te preguntaré, y tú me contestarás. ¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra? Házmelo saber, si tienes inteligencia. ¿Quién ordenó sus medidas, si lo sabes? ¿O quién extendió sobre ella cordel? ¿Sobre qué están fundadas sus bases? ¿O quién puso su piedra angular, cuando alababan todas las estrellas del alba, y se regocijaban todos los hijos de Dios? (Job 38:2-7).
Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía (Hebreos 11:3).
Porque en él (Cristo) fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten (Colosenses 1:16,17).
Nuestra experiencia nos dice que antes de que algo exista, se proyecta y se diseña. La Biblia nos dice que antes que existiera el mundo que conocemos, Dios diseñó las leyes y los principios que los científicos han descubierto y continúan descubriendo.
Aquí vemos la SABIDURÍA del Dios Todopoderoso, pues en el universo y en las leyes y principios que lo gobiernan hay simetrías, analogías y paralelos que han sorprendido al hombre de ciencia y le han permitido resumir en unas cuantas leyes generales el comportamiento de todo lo que llama materia, desde los astros que giran en el cosmos hasta los electrones que se mueven en los átomos.
2. El Hombre
Sobre este tema leemos en la Biblia lo siguiente:
Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios (Génesis 1:26-28).
Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú formaste, digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre, para que lo visites? Le has hecho poco menor que los ángeles, y lo coronaste de gloria y de honra. Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos; todo lo pusiste debajo de sus pies... ¡Oh Jehová, Señor nuestro, cuán grande es tu nombre en toda la tierra! (Salmo 8:3-9).
Tú formaste mis entrañas; tú me hiciste en el vientre de mi madre. Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; estoy maravillado, y mi alma lo sabe muy bien. No fue encubierto de ti mi cuerpo, bien que en oculto fui formado, y entretejido en lo más profundo de la tierra. Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas (Salmo 139:13-16).
Primero, pensemos que Dios da un propósito definido a todo lo que forma. Esto es así, en lo visible del cuerpo humano (órganos, sistemas, tejidos...), entonces ¿no lo será así con lo que no vemos es decir: EL ALMA Y EL ESPÍRITU?
Sobre esto, la Biblia nos explica:
El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas, ni es honrado por manos de hombres, como si necesitase de algo; pues él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas.
Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación; para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarle, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros.
Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos (Hechos 17:24-28).
En las ciencias exactas, el hombre busca una verdad científica incuestionable que opere en forma inalterable bajo circunstancias definidas. Entonces ¿por qué en las ciencias conductuales se define la verdad en un contexto cultural y temporal?
Dios, al formar al hombre, también diseñó leyes y principios para su conducta, y estas leyes no cambian con el tiempo ni se adaptan a épocas y culturas, son como Dios: inalterables. Estos son los propósitos de Dios al dar al hombre espíritu, alma y cuerpo:
Le dio ESPÍRITU, para que pueda llegar a conocerle y para que pueda haber comunicación entre Creador y criatura.
Le dio ALMA, para que sea capaz de amarle y para que pueda manifestar ese amor, amando a sus semejantes.
Le dio CUERPO, para que habiendo conocido quién es y cuánto lo ama, decida servirle.
Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo (Romanos 8:29).
En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad, a fin de que seamos para alabanza de su gloria (Efesios 1:11,12).
En el hombre, Dios quiere demostrar su obra de diseño por excelencia. En él, Dios ha manifestado su:
PERFECCIÓN, en el cuidado con que fue diseñado.
AMOR, en la forma que ha provisto todo para su bien.
JUSTICIA, en la oferta que ha propuesto para su felicidad.
3. La Historia
Ésta es otra fuente que nos produce mucha información con respecto a Dios. De esto leemos en la Biblia:
En el tiempo antiguo fueron hechos por la palabra de Dios los cielos, y también la tierra, que proviene del agua y por el agua subsiste, por lo cual el mundo de entonces pereció anegado en agua; pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio (2 Pedro 3:5-7).
El anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios... Porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios (Romanos 8:19-21).
He aquí que para justicia reinará un rey, y príncipes presidirán en juicio. Y será aquel varón como escondedero contra el viento, y como refugio contra el turbión; como arroyos de aguas en tierra de sequedad, como sombra de gran peñasco en tierra calurosa (Isaías 32:1,2).
En el tiempo de Noé, la contaminación sólo abarcó el corazón del hombre, y la limpieza fue por agua. Un diluvio acabó con todos los que no aceptaron el diagnóstico de Dios y que no se aprovecharon de su oferta para escapar de la contaminación.
Hoy, la contaminación abarca todo lo creado, por esto Dios ha diseñado, como medio para su limpieza, el fuego. La actividad volcánica, por un lado, y las armas bélicas por el otro hacen más que factible esta verdad.
En el plan de Dios para restaurar la perfección que el hombre no supo preservar, vemos:
PREVISIÓN, al preparar el agente de limpieza.
JUSTICIA, al anunciar el fin antes que acontezca.
GRACIA, al preparar el medio de escape.
Esto pasó en los días de Noé, y pasa en nuestros días, cuando Dios nos ha hablado por su Hijo: Jesucristo (Hebreos 1:1).
4. La Familia
Dios tiene mucho que decir sobre este tema en la Biblia. Resaltaremos sólo aquellos puntos que nos hablan del diseño que Dios tiene para ella, y que el hombre debiera reconocer como agradable y perfecto.
Someteos unos a otros en el temor de Dios. Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador... Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella,... a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha.
Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor (Efesios 5:21-27; 6:1-4).
En el diseño de Dios para el hogar, encontramos:
RESPONSABILIDAD: Dios declara que el varón es cabeza, y por tanto responsable ante él de la esposa e hijos que ha recibido.
AMOR: que ha de nacer en el esposo y ser reflejado por la esposa.
UNIDAD: sumisión, como lo presenta la Biblia, no significa pérdida de personalidad ni entrega de voluntad, pues no se refiere a vencido y vencedor. Está ligado al concepto unidad, pues se refiere a la decisión de dejar de ser dos, para ser uno, decisión que se fundamenta y alimenta en el amor y conocimiento que el uno tiene del otro.
LIDERAZGO: le corresponde también al varón asumir este cargo y dirigir a su familia por un camino agradable a Dios.
NORMAS: éstas están dadas en la Biblia y han sido ejemplificadas por Dios. Por esto decimos que sobre todo está:
EL EJEMPLO DIVINO: en Dios hemos conocido lo que ha de ser un padre; en Cristo, lo que se pide de un esposo, y cuál es la obediencia y sumisión que se espera de un hijo para con su padre.
5. La Cruz de Cristo
Este es el lugar donde podemos encontrar la máxima perfección del diseño divino. Por medio de la Biblia Dios nos dice:
Por cuanto agradó al Padre que en él (Cristo) habitase toda plenitud, y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz...
Ahora os ha reconciliado en su cuerpo de carne, por medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de él,...
Os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz (Colosenses 1:19-22; 2:13-15).
La cruz de Cristo nos habla de RECONCILIACIÓN. Ésta se observa:
a) Con sus criaturas:
Hay reconciliación entre Dios y sus criaturas, porque en Cristo ha:
PERDONADO los pecados, pues fueron cargados en Cristo y en él fueron juzgados.
ANULADOS convenios. Pudo haber desconocido al firmante de estos convenios, Satanás, pues fueron elaborados en forma fraudulenta. Sin embargo, leemos que habiendo participado de carne y sangre destruyó por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte (Hebreos 2:14).
EXHIBIDO al mentiroso. Esto, con el propósito de que ya no caigamos en sus mentiras ni escuchemos sus insinuaciones.
b) Con la creación:
La obra de Dios en Cristo Jesús, liberó a la tierra de la maldición que cayó sobre ella cuando Adán pecó (Génesis 3:17; Romanos 8:19-23).
Esto nos lleva a la siguiente pregunta de importancia en esta vida y en la eternidad: ¿Qué significa la cruz de Cristo para usted?
Esto es lo que puede significar:
PERDÓN: que le permite gozar la comunión con Dios.
LIBERTAD: que le da la oportunidad de servirle por amor.
VICTORIA: que le da la responsabilidad de testificar de su poder.
Pero el diseño de Dios pide que para que esto sea así, el hombre debe dejar su antigua manera de vivir, es decir, morir:
Al PECADO. Esto es no tener nada que ver con sus deseos ni estar más bajo su control (Romanos 6:11-14).
Al MUNDO y sus rudimentos. Esto es ya no usar los patrones del mundo para regir nuestra vida (Colosenses 2:20); somos ciudadanos del cielo (Filipenses 3:20) y extranjeros en esta tierra (1 Pedro 1:17; 2:11).
El "YO". Un muerto ya no piensa, no decide, no anhela, no busca... Si he muerto (Gá. 2:20), espero que Cristo tome todo el control de mi vida; y porque creo que él es poderoso para cuidarme (Judas 24,25) soy más que vencedor (Romanos 8:38).
Desconocemos al autor: pero rogamos a Dios le Bendiga por su ayuda mebi.