Lunes, 30 de octubre de 2006
Querer conocer a Dios es algo que siempre ha estado en el hombre, pero, el punto de mayor controversia es sobre c?mo ha de lograrse esta meta.
Primeramente hay los que piensan que Dios deber? manifestarse como y cuando ellos quieran. Estos, por el hecho de que Dios no hace lo que ellos piden, proponen su no-existencia.
Notemos principalmente que, al poner estos requisitos tocantes a la forma y m?todo en que Dios ha de manifestarse, le est?n limitando en su soberan?a y esto no puede ser: Dios, como soberano, ha de elegir la manera y el m?todo en que ha de manifestarse.
Por otro lado, hay los que sugieren que Dios, por ser Dios y estar en un nivel muy superior al hombre, no puede ser conocido por el hombre, o bien Dios no puede darse a conocer al hombre.
Esto se contradice con otro atributo divino: su omnipotencia. Si Dios no puede darse a conocer al hombre estamos limitando su poder.
Otro grupo importante lo forman aquellas personas que piensan que Dios se puede llegar a conocer por investigaciones filos?ficas o estudios religiosos. Este es un error peligroso, pues lleva a otros errores. Tambi?n se pierde, como veremos m?s adelante, la meta principal del m?todo que Dios ha escogido para revelarse.
Antes de hablar de ello busquemos respuesta a la siguiente pregunta:
?D?NDE SE HA MANIFESTADO DIOS?
Para encontrar la respuesta a esta pregunta buscaremos en cinco lugares diferentes.
1. En la Creaci?n
El an?lisis de todo lo que nos rodea debe llevarnos a la conclusi?n de que hay una mente sabia que plane? todo y dej? huellas de su perfecci?n en las obras de sus manos.
En la creaci?n vemos orden, prop?sito, dise?o, control, y mucho m?s. Estas son se?ales que deben apuntar a la sabidur?a, deidad y eterno poder del Creador.
2. En el Hombre
Dios ha dotado al hombre de conciencia: una voz que le dice qu? es lo bueno y qu? es lo malo. Fil?sofos de todas las ?pocas se han admirado de la exactitud con que esa voz califica las acciones del hombre sin distinci?n de raza, ?poca o nivel social. Cierto, muchos logran callarla, pero el lograr esto no cambia la verdad de su existencia.
3. En la Biblia
Dios ha sido m?s expl?cito al detallar lo bueno y lo malo. El dec?logo dado a Mois?s es un ejemplo de esto y la Biblia es la culminaci?n de esta revelaci?n. Pero el mensaje de la Biblia abarca tambi?n la gracia y misericordia de Dios que provee el medio para escapar del juicio y condenaci?n decretados para aquel que peca.
4. En la Historia
La historia es un testigo mudo que se?ala con fuerza que cuando personas, pueblos o naciones no obedecen los principios ni acatan las leyes de Dios, su ira viene sobre ellos. La ca?da de imperios ha sido siempre precedida por ?pocas de inmoralidad e injusticia.
La Biblia resume esto as?:
Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad: porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifest?. Porque las cosas de invisibles de ?l, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creaci?n del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tiene excusa (Romanos 1:18-20).
5. En la Cruz
La historia de Cristo, que culmina con su muerte en la cruz del calvario y su resurrecci?n al tercer d?a, es la manifestaci?n m?s maravillosa de Dios al hombre. En ella se ven manifestadas todas las perfecciones de Dios. Meditemos en algunas:
AMOR. Dios comprende las necesidades del hombre y provee para ellas. Busca las bases para poder perdonar sus pecados y librarlo de la muerte.
Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo a?n pecadores, Cristo muri? por nosotros (Romanos 5:8).
JUSTICIA. Dios no abus? de su autoridad y simplemente decidi? no cobrar al hombre su deuda, o conmut? su sentencia por su simple arbitrio. Dios castig? a su Hijo en lugar nuestro cuando lo entreg? en propiciaci?n por nuestros pecados.
A quien Dios puso como propiciaci?n por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia (Romanos 3:25,26).
GRACIA. Dios pudiera exigir muchas cosas del hombre, pero le pide s?lo aquello que puede hacer. El hombre, al verse a s? mismo, pudiera sentirse incapaz de acercarse a Dios e in merecedor de su misericordia. Aunque esto es verdad, Dios no pide una vida reformada ni una demostraci?n de capacidad para andar en sus caminos. S?lo pide una decisi?n y tomada ?sta, acepta al hombre tal cual es.
Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvaci?n a todos los hombres, ense??ndonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestaci?n gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, quien se dio a s? mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para s? un pueblo propio, celoso de buenas obras (Tito 2:11-14).
VERDAD. El concepto es abstracto, pero no debe ser algo relativo, sino absoluto. No debe ser algo que se construye o propone, sino algo que es y cuya existencia no depende de las circunstancias. Todo esto y m?s aprendemos al entender que la verdad es Cristo y que Cristo, a su vez, es Dios manifestado en carne.
Pues la ley por medio de Mois?s fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo (Juan 1:17).
Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mi (Juan 14:6).
SANTIDAD. Cristo, en los d?as de su carne, aprendi? la obediencia (Heb. 5:7,8), fue tentado por Satan?s (Mt. 4:1) y exigido al m?ximo para hacer la voluntad de su Padre (Lc. 22:41-44). Todo esto para marcar el camino de santidad y obediencia que Dios demandar?a de sus hijos y para que, habiendo andado por ?l, nos ayude en nuestras debilidades.
Porque tambi?n Cristo padeci? por nosotros, dej?ndonos ejemplo, para que sig?is sus pisadas; el cual no hizo pecado, ni se hall? enga?o en su boca (1 Pedro 2:21,22).
Por lo cual deb?a ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo. Pues en cuanto ?l mismo padeci? siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados (Hebreos 2:17,18).
Habiendo se?alado las fuentes donde usted puede encontrar las manifestaciones de Dios, es importante responder a la siguiente pregunta:
?CU?LES SON LAS CONSECUENCIAS DE NO ACEPTAR LAS MANIFESTACIONES DE DIOS?
Las consecuencias de no aceptar las manifestaciones de la sabidur?a, deidad y poder del Creador son patentes en la historia del hombre y se?aladas por Dios mismo en la Biblia (Romanos 1:21-32).
Lo mismo pasa en caso de no aceptar las manifestaciones de la ira de Dios contra la impiedad e injusticia. Los resultados son: depravaci?n, degeneraci?n, mentes torcidas y conciencias muertas.
El santuario del hogar ha sido invadido por contaminaci?n destructora al igual que el aire que respiramos y el agua que bebemos. En un c?rculo m?s amplio hay celos, envidias e intrigas que asesinan lentamente al pr?jimo. Hay enfermedades, hambre y guerras que apuntan a un holocausto mundial.
Lo triste es que, en vez de aceptar su error, el hombre se?ala a Dios como culpable de todo esto, cuando la culpa la tiene ?l mismo por dejar a Dios fuera de su vida, no creer en sus manifestaciones ni aceptar su soberan?a.
Pero, lo m?s triste del caso es que, frente al fracaso del pr?jimo, el hombre no aprende su lecci?n y rechaza tambi?n la revelaci?n de Dios en Jesucristo nuestro Se?or y Salvador.
Este rechazo trae como consecuencia la muerte eterna.
Porque no envi? Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por ?l (Juan 3:17-19).
Por eso os dije que morir?is en vuestros pecados; porque si no cre?is que yo soy, en vuestros pecados morir?is (Juan 8:24).
Finalmente, busquemos respuesta a otra pregunta:
?C?MO PUEDO LLEGAR A CONOCER A DIOS?
Apuntamos con anterioridad que no es con investigaci?n o estudio. El m?todo se?alado por Dios es vivir en sus caminos y obedecer sus mandamientos.
Primero he de aceptarle como un Dios sabio que hizo todo bien y se preocupa por sus criaturas; tambi?n como un Dios justo que condena el pecado y lo castiga; como un Dios perfecto que no permite la imperfecci?n en sus hijos; un Dios santo, que aborrece la impiedad y no permite que nada inmundo se acerque a ?l.
Este primer cuadro de Dios no es para crear en m? confusi?n sino para guiarme al arrepentimiento. El primer paso es reconocerme pecador.
Pedro, ap?stol, tuvo esta reacci?n cuando entendi? que Jes?s era el Hijo de Dios. Cay? de rodillas diciendo: Ap?rtate de m?, Se?or, que soy hombre pecador (Lucas 5:8).
Este paso est? a mi alcance pues es analizarme a m? mismo a la luz de lo que es Dios y lo que dice su palabra. El punto pr?ctico es que al comprenderme a m? mismo a la luz de la verdad comience a comprender, en contraste, la grandeza y santidad de Dios.
Esto me lleva a un segundo descubrimiento: la maravilla de la misericordia de Dios que quiso poner un puente a trav?s de la sima que nos separa, y esto es para producir en m? gratitud.
No puedo comprender lo intenso del sufrimiento de Cristo hasta no entender lo horrendo que es mi pecado por el que ?l padeci?. No aprender? a aborrecer el pecado hasta que no entienda lo que mis pecados le hicieron sufrir. Esto, como lecci?n pr?ctica, deja en m? las bases para desear vivir en santidad.

Aprender que la paga del pecado es muerte y que yo merec?a morir, pero que Dios envi? a su Hijo a morir en mi lugar, me lleva a una lecci?n m?s: el Se?or Jesucristo me sustituy? en la cruz. El muri? por m? para que yo ahora viva para ?l. Esto hace que de mis labios broten palabras sinceras que le confiesen como Se?or. Esta confesi?n trae como respuesta la transformaci?n que Dios opera en sus hijos, confirmando el aborrecimiento al pecado que ya hab?a nacido y dando la capacidad para cumplir los prop?sitos de vivir en santidad y obediencia a Dios. Sella tambi?n el pacto de redenci?n, quita la condenaci?n de muerte y da la promesa de vida eterna.
Despu?s de este principio, comienzan las manifestaciones m?s maravillosas de nuestro Dios.
Nos mueve a enumerar lo que tenemos para que aprendamos lo que da el amor.
Nos mueve a confesar nuestras ofensas para que aprendamos lo que es vivir en verdad.
Nos mueve a compartir lo que tenemos para que aprendamos lo que es dar de gracia.
Nos mueve a exhortar y animar a nuestros pr?jimos para que experimentemos la sabidur?a de los consejos de Dios.
En resumen, es la transformaci?n diaria operada en nosotros por el Esp?ritu Santo, que nos lleva a crecer en la gracia y el conocimiento de nuestro Se?or Jesucristo (Efesios 3:18; 2 Pedro 3:18).
UNA PALABRA FINAL
Dios ya se ha manifestado, por tanto:
No tiene excusa si no llega a conocerle.
No busque otra nueva revelaci?n de Dios.
No le exija que haga algo para que crea en ?l.
Acepte lo que de ?l ya pueda conocer.
Busque a trav?s de la Biblia y la oraci?n, otras formas que Dios ha dado, para que le conozca a?n m?s.

EN BUSCA DE UN AMOR
No hallo nada en este mundo que a mi alma d? felicidad:
Su gozo y sus diversiones son ilusoria vanidad.
Su encanto es sue?o pasajero, y sus promesas falsedad,
Al despertar, encuentro en mi alma s?lo amargura y soledad.
M?s cuando al cielo alc? mis ojos y vi la vasta creaci?n,
Pens?: ?Quiz? la Mente Eterna pens? en mi triste condici?n?
Tom? en mis manos una Biblia, y hall? all? consolaci?n,
Pues vi que amante Dios invita: "Mirando a m? hay salvaci?n".
O? su dulce y tierno acento, prob? de su sincero amor,
Vi sus promesas inmutables, le? de m?, un pecador.
Hall? en Cristo vida eterna, quit? mi llanto y mi temor:
Feliz est? con ?l mi alma, ?Oh, cu?n hermoso es mi Se?or!

Desconocemos al autor: pero rogamos a Dios le Bendiga por su ayuda mebi.
Publicado por asambleolmue @ 15:41
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