PROFECÍA es un tema fascinante, pues alimenta la curiosidad innata del hombre por conocer el futuro. Por eso es que se confunde con adivinación y se compara con pronósticos, cayendo en ideas distintas de lo que debemos entender por el vocablo: "PROFECÍA".
Estudiar profecía bíblica demanda entender el lenguaje que Dios usa, creer que su voz es veraz y que sus propósitos son únicamente buscar nuestro bien. Como introducción a esta serie llamada Profecía, trataremos de fundamentar y explicar estos puntos básicos.
EL LENGUAJE DE LA BIBLIA
Para comprender la importancia de entender el lenguaje de la Biblia, analicemos dos palabras que se usan en el contexto de la profecía; la primera es: "MISTERIO".
La Biblia sugiere que hay varios y los llama: "Los misterios del reino de los cielos" (Mt. 13:11) y aclara que es Dios quien los revela (Dn. 2:28). Misterio, pues, es algo oculto, pero ahora revelado por Dios, siendo él quien decide cuándo, cómo y a quién lo revela. A mí me toca estudiar la revelación ya hecha, pues la profecía tiene sus sellos quitados con el propósito de que pueda entenderla (Ap. 22:10).
Los misterios revelados pueden resumirse así:
1. El misterio de la piedad (1 Ti. 3:16). Nos habla de cómo Dios tomaría forma humana y viviría entre nosotros.
2. El misterio de Cristo (Ef. 1:9,10; 3:4-7; Col. 1:26; 2:2; 4:3), del evangelio (Ef. 6:19,20) y de la fe (1 Ti. 3:9). Nos habla de cómo gentiles y judíos serían "coherederos y miembros del mismo cuerpo, y copartícipes de la promesa en Cristo Jesús por medio del evangelio". Hay que creer, guardar, y anunciar este misterio y por él se habrá de sufrir.
3. El misterio de la iglesia (Ef. 5:32). Nos enseña que hoy somos uno en Cristo (Jn. 17:21).
4. El misterio del arrebatamiento (1 Co. 15:51). Éste nos dice que un día seremos transformados a la imagen de Cristo en su venida.
5. El misterio de Israel (Ro. 11:25). Éste nos recuerda que Dios no los ha despreciado ni desechado, sino que aún tiene un plan para ellos.
6. El misterio de la iniquidad (2 Ts. 2:7). Éste nos advierte que un día operará Satanás en la tierra con libertad.
7. El misterio de la mujer, y de la bestia que la trae (Ap. 17:7). Éste se refiere a cómo Satanás unirá estado y religión y gobernará al mundo.
Estudiar profecía es entender los misterios del reino de los cielos. Tarea necesaria, pues somos llamados a ser administradores de los misterios de Dios (1 Co. 4:1), y ¿cómo podremos aplicarlos para bien si no los conocemos?
Pensemos ahora en una segunda palabra: "MUNDO". En la Biblia, esta palabra tiene cinco significados diferentes; cuatro de éstos son en sentido figurado. Podemos listarlos así:
a) El globo terráqueo.
b) El conjunto de hombres que lo habitan.
c) Los satisfactores temporales que existen para que los hombres suplan sus necesidades.
d) Las costumbres de los hombres que tienen estos satisfactores en un primer nivel de importancia.
e) Un instrumento de Satanás usado para hacer tropezar al hombre.
Anotamos con la letra correspondiente su significado en 1 Juan 2:15-17:
LA PROFECÍA Y LA BIBLIA
La profecía tiene mucho que decir en estos cinco contextos en que puede entenderse la palabra mundo. Pero antes de buscar qué dice, veamos qué nos dice la Biblia con respecto a la profecía.
Presentamos siete razones para estudiar profecía con detenimiento.
a) La voz de los profetas es la voz de Dios (2 P. 1:21).
b) La voz de Dios es una advertencia al hombre para escapar del juicio (2 P. 1:19).
c) Una profecía tiene, de menos, dos cumplimientos y una aplicación (2P. 1:20).
d) Con el cumplimiento de las profecías se escribe la historia (1 Co. 10:6-11).
e) La historia es un testigo de la veracidad de las profecías (Ro. 15:4).
f) La historia es una fuente de información respecto a la voluntad, el poder, la deidad, la justicia y la gracia de Dios (Ro. 1:18-20).
g) La profecía no nos es dada para especular sobre cuándo será el día de su cumplimiento, sino para estar preparados (Am. 3:7,8; Mr. 13:23).
¿QUÉ ES LA BIBLIA?
También será bueno recordar que la Biblia se presenta a sí misma como el vehículo por el cual Dios ha hecho llegar a nosotros sus profecías, y es uno de tres testimonios que deben trabajar en armonía (1Jn. 5:8):
a) El Espíritu, que trabaja con nuestra mente para permitirnos entender la voluntad de Dios (1 Co. 2:10-13), habiéndonos primero convencido "de pecado, de justicia y de juicio" (Jn. 16:8).
b) El Agua (la Biblia), que limpia nuestro camino (Sal 119:9): las huellas que dejan nuestros anhelos al irse cumpliendo.
c) La Sangre (de Cristo), que unifica nuestros esfuerzos (1 Co. 10:16), y que motiva nuestras acciones (Heb. 12:24,28).
LÍNEAS DE ESTUDIO PROFÉTICO
Podemos observar a través de las páginas de la Biblia varios temas proféticos, pero los queremos resumir en estos siete:
a) El trato de Dios con el hombre: Las siete dispensaciones.
b) La obra de Cristo: Purificar para sí, de toda tribu, nación y lengua, una esposa: la iglesia.
c) La historia del pueblo hebreo: Testimonio de la fidelidad de Dios y de la firmeza de sus pactos.
d) Satanás: Sus intenciones de perturbar el pensamiento del hombre proponiéndole religiones falsas y filosofías vanas que lo enemisten con Dios; así como su fin inevitable: el lago de fuego.
e) La historia de la raza humana y sus gobiernos: Una manifestación de la soberanía de Dios y la justicia del Juez de toda la tierra.
f) El mundo que el hombre habita: Un problema administrativo donde el hombre ha fracasado.
g) La elección y ministerio de individuos; bendiciones y juicios para ellos y su descendencia.
Cabe señalar que muchos de estos temas ya se tocaron en otros folletos de esta serie: Aclaraciones de Vital Importancia, y que en los presentes artículos publicados bajo el título: PROFECÍA, los estaremos estudiando como acontecimientos secuenciales en cinco progresiones paralelas.
Tocaremos, pues, en los artículos de esta serie los sucesos pasados, presentes y futuros relacionados con uno de los siguientes temas:
1. El mundo que habitamos
2. La raza humana y sus gobiernos
3. El pueblo hebreo
4. La iglesia de Cristo
5. Satanás y sus ángeles
Comencemos, pues, por las profecías respecto a:
EL MUNDO QUE HABITAMOS
a) SUS CARACTERÍSTICAS
Es bueno observar que la Biblia habla de tres mundos diferentes (2 P. 3:5, 7,13):
Los cielos y la tierra que provienen del agua.
Estos son los que conoció Adán y existieron hasta los días de Noé, cuando el agua fue el elemento de juicio que Dios usó y hubo cataclismos que modificaron, sin duda alguna, la geografía del planeta (Gn. 7:11,12; 8:2).
Los cielos y la tierra guardados para el fuego.
Movimientos de origen térmico, se piensa, fueron los que causaron los cataclismos que destruyeron el mundo primero e hicieron nacer el segundo. En los días de Peleg: División (Gn. 10:25) volvieron a sentirse estos poderes (posible origen del Océano Atlántico). Temblores y sismos continúan en aumento y continuarán hasta el fin de este mundo (Mt. 24:7). Este es el mundo presente.
Los cielos nuevos y la tierra nueva.
Estos son los que esperamos después que el mundo de hoy sea liberado y sus habitantes juzgados (Ro. 8:21).
b) SU HISTORIA
La Biblia habla de siete etapas en la historia del mundo que habitamos, y son las siguientes:
1. El mundo administrado por el hombre.
Etapa de perfección. Todo era "bueno en gran manera" (Gn. 1:31). El Edén donde vivieron Adán y Eva.
2. El mundo como campo de la batalla de Satanás.
Etapa de corrupción. Esta etapa, así como las cuatro siguientes, continúa hasta el final; no terminan al aparecer la siguiente. La batalla está desde Génesis (3:15) hasta Apocalipsis (20:10). Es la batalla de Satanás contra la simiente de la mujer.
3. El mundo es testigo de la gracia de Dios.
Etapa de juicio. Es de notarse que la primera vez que leemos de la gracia de Dios es en el contexto de una sentencia universal (Gn. 6:7,8), cuando Dios, por conducto de Noé, prepara un medio de salvación.
4. Un nuevo mundo, bajo nuevos pactos.
Etapa de oportunidad. El arca, reposando en Ararat, habiendo terminado su obra; el altar humeante de un sacrificio acepto a Dios y el arco en las nubes, hacen este cuadro hermoso de salvación y oportunidad (Gn. 8:4,20; 9:16).
5. El mundo como laboratorio del hombre.
Etapa de fracaso. La búsqueda por el hombre de caminos alternos a los propuestos por Dios lo ha llevado a formar ciencia, tecnología y arte; ha propuesto filosofías y propagado cultura, pero en su búsqueda ha sido cegado por deseos egoístas de placer, poder y sabiduría y no ha visto las manifestaciones de Dios (Ro. 1: 8-32).
6. El mundo gimiendo, esperando su liberación.
Etapa de frustración. Pensemos en esto desde el punto de vista de la naturaleza que ha de sufrir la irresponsabilidad del hombre en cuanto a la preservación del medio en que vive (Ro. 8:22).
7. El mundo bajo la autoridad del Rey de reyes.
Etapa de paz. El milenio, cuando Cristo reinará por mil años en la tierra y restablecerá, no sólo un régimen de paz civil, sino también, en el contexto ecológico, habrá cambios que hablan de paz, justicia y santidad. Etapa de emancipación (Zac. 14:1-21).
REFLEXIÓN
Podemos preocuparnos de lo pasajero: comida, bebida y vestido; de lo que quisiéramos fuera eterno: la naturaleza y sus recursos; o de aquello que verdaderamente es eterno: nuestra alma (2 P. 3:11,12). Podemos investigar nuestro entorno y formar ciencia y tecnología, o podemos llegar a conocer el eterno poder y deidad del Creador, glorificarle y servirle (Ro. 1:18-21). Es bueno oír el consejo del apóstol Pedro. Nos conviene guardarnos para no ser arrastrados por el error y así caer de nuestra firmeza. Nuestra meta ha de ser: crecer en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo (2 P. 3:17,18).
Desconocemos el autor (s). Pero damos gracias a Dios por este excelente trabajo, para los autores Números 6:24-26