Dice el diccionario: Excusa es el motivo o pretexto invocado para eludir una obligación o disculpar una acción. Las excusas son tan antiguas como la historia de la humanidad, pues las vemos en el jardín del Edén, lugar donde habitó el primer hombre (Génesis 3:10, 12,13).
Lo que nos asombra es que el hombre no sólo usa excusas para disculpar sus faltas sino también echa mano de ellas para rechazar bendiciones que Dios le ofrece en el evangelio (Lucas 14:18). Dios ofrece perdón, paz y vida eterna, pero en vez de acudir agradecido, el hombre agota su ingenio para producir un caudal de excusas que cubren sus verdaderas razones para no confiar en Cristo.
Pero Dios no puede ser engañado. Él describe así la actitud del hombre: La luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz (Juan 3:19). Dios reduce el problema a un mínimo de palabras cuando dice al que desprecia su llamado: No quisiste (Mateo 23:37).
Vamos a enumerar algunas de las excusas que oímos con mayor frecuencia, respondiendo a cada una con razones bíblicas y lógicas que muestren lo irrazonable de ellas. Si alguna de estas excusas ha sido suya, rogamos que Dios la haga desaparecer, y esperamos que hoy mismo usted quiera confesar a Cristo Salvador.
Ahora, veamos las excusas:
1. HAY MUCHO TIEMPO
Dios ha señalado un tiempo en el que él está dispuesto a salvar: es HOY (2 Corintios 6:2; Hebreos 3:7,8). El hombre no puede ser salvo cuando él quiera, sino cuando Dios quiere salvarle. Usted no cuenta con mañana (Proverbios 27:1).
2. HAGO LO MEJOR QUE PUEDO
¿En toda ocasión ha hecho lo mejor que puede? ¿Nunca ha mentido, ni ha tenido pensamientos malos? ¿Puede afirmar en la presencia de Dios que siempre ha actuado conforme a su máxima capacidad de hacer bien? Faltar una vez es pecar y el pecado demanda castigo (Ezequiel 18:4; Romanos 6:23). ¿Está haciendo lo mejor al rechazar el evangelio? Imagine a un hombre en el último piso de un edificio en llamas. Los bomberos colocan una escalera y le gritan: ¡Baje! Pero el hombre está muy ocupado. Está destrozando muebles y trata de hacer una escalera para salvarse. Bajo estas condiciones sus “mejores esfuerzos” son lo peor para él. Debía confiar en la escalera provista por los bomberos. Usted debe aceptar la salvación provista por Dios (Romanos 4:5; Efesios 2:8,9).
3. HAY TANTAS RELIGIONES
Es cierto, pero sólo hay un Salvador. La salvación no está en una religión sino en una persona (Juan 10:9; 14:6; Hechos 4:12). El verdadero cristianismo gira alrededor de una persona mientras que la religión se ocupa de un credo. La religión no murió por nuestros pecados, ni invita al pecador, ni promete salvación. Cristo hace esto y puede salvar a los que confían en él (Hebreos 7:25).
4. SOY SINCERO EN MI CREENCIA
¿Qué le pasa a la persona que toma veneno creyendo sinceramente que es medicina? Puede estar sinceramente equivocada y morir tan ciertamente como si fuera suicidio. Nicodemo era sincero, pero necesitaba nacer de nuevo (Juan 3:1-14). El joven rico era sincero, pero le faltaba una cosa (Marcos 10:21). Saulo de Tarso era sincero, pero estaba equivocado (Hechos 26:9-11. La norma es la Palabra de Dios, no ideas humanas.
5. SOY DEMASIADO MALO
Pocas veces se oye esto, pero el que lo dice tiene toda la razón. Es aún peor de lo que se imagina, pero no por eso está fuera del alcance de la salvación (Isaías 1:18; Lucas 19:10; Hechos 13:38,39; 1 Timoteo 1:15).
6. NO TENGO SUFICIENTE FE
No es la fe la que salva sino Cristo (Marcos 5:27, 28; Efesios 2:8). Un hombre puede tener mucha fe en un banco nuevo, depositando todo su dinero allí. El banco quiebra y pierde todo. Otro tiene poca fe en un banco antiguo y fuerte, deposita su dinero con desconfianza, pero el día que lo necesita va al banco y está disponible con todo y los intereses. ¿Qué cosa asegura al dinero, la fe del depositante o la seriedad del banco? Si Cristo es el objeto de la fe, él salvará aunque la fe sea débil. No es la cantidad o la calidad de la fe, sino la persona en quien se deposita que garantiza la salvación.
7. NO HAY INFIERNO
¿Cómo lo sabe usted? ¿Con qué autoridad dice esto? Cristo declaró que sí lo hay y ninguno ha regresado de la eternidad para contradecirle (Mateo 25:46; Marcos 9:43-48; Lucas 16:19-31).
8. EL INFIERNO ESTÁ EN ESTA VIDA
Esto no puede ser cierto porque no hay cristianos en el infierno y sí muchos en este mundo. No hay agua en el infierno y aquí abunda. El evangelio no se predica en el infierno ni se ofrece allí la salvación, y Dios se la ofrece a usted hoy. Es cierto que el pecador sufre en esta vida, pero será mucho peor en el infierno y será por toda la eternidad.
9. HAY MUCHOS HIPÓCRITAS
Es cierto, pero el dinero bueno no se rechaza sólo porque haya monedas falsas. La hipocresía está predicha y condenada en la Biblia (Mateo 23:1-3,13-33). ¿Le gustaría pasar la eternidad con los hipócritas? Ninguno de ellos estará en el cielo. Uno debe ser más pequeño que la persona detrás de quien uno se esconde. ¿Es usted más pequeño moralmente, que la persona a quien llama hipócrita? Si un banquero es un estafador eso no quiere decir que todos lo son. Si uno que se dice cristiano, es hipócrita no por eso todos lo son. Cristo, no sus imperfectos seguidores, es el objeto de la fe; él es nuestro ejemplo. La Biblia no dice: Mirad y venid a los cristianos (Isaías 45:22; Mateo 11:28). Dice: “Venid a Mí”
10. SERÁ LO QUE DIOS DISPONGA
Dios ya dispuso: El que no cree en su Hijo ya ha sido condenado (Juan 3:18). No hay un rango de probabilidad de que usted se pierda si muere en sus pecados; es cosa segura que así sera. Dios ha dado al mundo el privilegio de escoger entre el bien y el mal, entre aceptar o rechazar el evangelio. El hombre es quien dispone dónde estará en la eternidad (Hebreos 2:3).
11. UN DIOS DE AMOR NO CASTIGARÁ A SUS CRIATURAS
Dios no es solamente amor: es luz (1 Juan 1:5). No puede amar a expensas de su santidad y justicia. Tiene que castigar el pecado (Salmo 11:4-7; Romanos 1:18; 2:4,5). Dios, en amor, dio a su Hijo y, en justicia, descargó su ira sobre él cuando voluntariamente llevó nuestros pecados en la cruz (Isaías 53:4-6). Los que rechazan o desprecian a este Salvador, por ese hecho escogen la condenación. Si un pecador va a la perdición, él mismo es el único responsable (Juan 3:18,19, 36).
12. LA VIDA CRISTIANA ES MUY DIFÍCIL, HAY DEMASIADO A QUÉ RENUNCIAR
Sí es difícil, pero el camino del pecador es más duro y su condenación es segura (Proverbios 13:15; 1 Pedro 4:17). Hay que renunciar a algunas cosas, pero, ¿compensarán los placeres del mundo la pérdida eterna del alma? Es cuestión de comparar pérdidas y ganancias (Romanos 6:23). Lo importante no es lo que se renuncia sino lo que se recibe: Cristo y las bendiciones que vienen con él: salvación, gozo, paz, perdón y un hogar celestial (Juan 10:10; 14:1-3; 15:11; Efesios 1:3-7).
13. SIEMPRE HE CREÍDO: NACÍ EN EL EVANGELIO
Esto no puede ser cierto, porque si así fuera, usted siempre ha sido salvo, nunca estuvo perdido y Cristo vino a buscar y a salvar solamente a los perdidos (Lucas 19:10). Creer, es una acto voluntario. Hay gran diferencia entre creer acerca de y creer en. Suponga que se encuentra gravemente enfermo; hay dos médicos que viven cerca de usted y los dos son capaces de ayudarle. Usted elige a uno y lo llama para encomendarle su caso. Así es con el que cree en Cristo: debe llamarle (invocarle) y depositar su alma con él (Romanos 10:13; 2 Timoteo 1:12).
14. NO PUEDO CREER
¿A quién no puede creer? ¿No puede aceptar lo que Dios dice? ¿Cree que Dios es mentiroso? ¿Puede creer lo que diga un hombre y dudar de lo que Dios dice (1 Juan 5:9,10)? Dudar de Dios es blasfemar. ¿Por qué no dice honestamente: “No quiero creer en él”? El ancla se echa en el agua y no dentro del barco. No eche el ancla dentro de sí mismo, en su habilidad de creer, sino en Cristo. Que el énfasis esté en Cristo, no en creer.
15. NO SIENTO NADA
El orden divino es éste: el hecho, la fe y luego los sentimientos. Cambiar el orden trae confusión. Primero acepte el hecho de su condición perdida y de la obra eficaz consumada por Cristo en el Calvario. Ponga su fe en Cristo. Tarde o temprano vendrán los sentimientos. Vea el ejemplo de los diez leprosos en Lucas 17:11-19. La Biblia no dice nada acerca de sentirse salvo, pero sí ofrece la seguridad de ser salvo.
16. TEMO NO PODER AGUANTAR
Su salvación y la seguridad de ella no dependen de que usted tenga a Cristo en sus manos, sino de que usted esté en las manos de Cristo (Juan 10:28,30; Romanos 14:4). Si le preguntara a usted si un lápiz puede equilibrarse verticalmente sobre un libro, usted probablemente respondería: “No”. Si luego yo lo sostuviera en esa posición con un dedo, usted objetaría diciendo: “Pero lo está sosteniendo”. Sería cierto, y esa es la única manera en que un creyente podrá mantenerse firme: Cristo lo sostendrá (Judas 24).
Si usted no ha creído en Cristo aún, ¿qué es lo que le impide? Dios no aceptará ninguna excusa. Ha dicho acerca de los hombres que no tienen excusa: Porque las cosas invisibles de él,... se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa (Romanos 1:20).
Pero ahora no tienen excusa por su pecado: Si yo no hubiera venido, ni les hubiera hablado, no tendrían pecado; pero ahora no tienen excusa por su pecado (Juan 15:22). Deje sus excusas a un lado y decida HOY mismo recibir a Cristo
Desconocemos el autor (s). Pero damos gracias a Dios por este excelente trabajo, para los autores Números 6:24-26