viernes, 19 de octubre de 2007
DE las muchas figuras usadas en la Biblia para la iglesia, la más repetida es: LA ESPOSA DEL CORDERO. La iglesia es, pues, una virgen desposada con su marido y esperando su retorno. Este retorno es seguro, visible e inminente. Pensemos en tres testimonios:
a) El de Cristo mismo: "Vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis" (Jn. 14:3).
b) El de los varones celestiales: "Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo" (Hch. 1:11).
c) El del Espíritu Santo: "Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven" (Ap. 22:17).

SU HISTORIA
De lo anotado en la Biblia, se desprenden siete eventos que comprenden su historia; historia que culmina con su unión eterna con Cristo (1 Ts. 4:17):
1. El Misterio Escondido.
Se revela como figura: Dios-Israel, y después, a través de Pablo (Ef. 1:9,10; 3:1-7). Se observa como la manifestación de la elección de Dios (Ro. 8:28-30; 1 P. 1:2).
2. La Iglesia Redimida.
Cristo se da a sí mismo por ella. Muere en expiación por los pecados de su pueblo y resucita para su justificación (Ro. 4:25; Ef. 5:25-27). La sangre de Cristo nos libra: de condenación ante la ley quebrantada (Gá. 3:13; Heb. 9:14); de costumbres ligadas a nuestra vida pasada (1 P. 1:18), y de la cadena de esclavitud al pecado (Ef. 4:30). Por esto es una obra perfecta (Heb. 1:1-4; 8:1,6).
3. La Iglesia Fortalecida.
Aquí se destaca el ministerio del Espíritu Santo desde Pentecostés, que es:
a) UNIFICAR (Ef. 4:3-6). Un cuerpo: concertación (Ef. 4:16); un Espíritu: capacitación (1 Co. 12: 11); Una misma esperanza de nuestra vocación: Compromiso (2 Co. 5:14); un Señor: Control (Ef. 1:22); una fe: Comienzo (Gá. 3:2); un bautismo: Comunión (1Co. 12:13), y un Dios y Padre: cuidado (Jn. 10:29).
b) ADVERTIR. Como ejemplo veamos su trabajo con las siete iglesias de Asia (Ap. 2 y 3).
c) TRABAJAR. Impulsa la actividad de cada creyente que es llamado a ser testigo, a hacer discípulos, a permanecer en la doctrina de los apóstoles, en las oraciones, la comunión y el partimiento del pan, y a ser una barrera ante el avance del mal (Hch. 1:8; 2:42; 2 Ts. 2:7).
4. La Iglesia Arrebatada.
Podemos observar, dentro del marco tiempo y espacio, siete eventos, aunque en el contexto eternidad, sólo sea uno (1 Co. 15:51-58; 1 Ts. 4:13-18):
a) Se tocará la trompeta.
b) El Señor descenderá en las nubes.
c) Los muertos en Cristo resucitarán primero.
d) Los que vivimos seremos arrebatados.
e) Todos seremos transformados.
f) Le veremos como él es.
g) Estaremos siempre con el Señor.
5. El Tribunal de Cristo.
Este es un evento futuro en el cual debiéramos pensar más (Ro. 2:5-10; 14:10-12; 1 Co 3:10-15; 4:5; Ap. 19:8), pues servirá para:
a) Rendir cuentas a Dios sobre nuestro tramo administrativo.
b) Observar cómo valora Dios lo que hicimos en el cuerpo.
c) Aclarar lo oculto.
d) Manifestar las intenciones del corazón.
e) Revelar el justo juicio de Dios.
f) Vestir a la novia (lino fino = acciones justas de los santos).
g) Engalanar a la novia: se darán coronas (Is. 61:10).
6. Las Bodas del Cordero.
La unión eterna de Cristo y su iglesia ya purificada y ataviada, suceso que acontecerá inmediatamente después del tribunal de Cristo.
En la cena de las bodas estarán a la mesa:
a) Dios el Padre, que invita (Mt. 22:2).
b) El esposo: Cristo.
c) La novia: Los redimidos por la fe (AT.), y por medio de la fe (NT.) en la sangre de Cristo Jesús (Ro. 3:30).
d) El amigo del esposo (Jn. 3:29): Juan Bautista =Espíritu de la profecía Espíritu Santo.
e) Los invitados a las bodas. Los que reconocieron a Dios como Creador, creyeron en él y lo adoraron como Señor en la medida de la revelación que tuvieron. Si hay condenación por no creer (Ro. 1:18-20), hay salvación por creer (pero no son salvos por la sangre de Cristo: no oyeron de ella).
También, como espectadores, estarán afuera:
f) Los principados y potestades. Satanás y sus ángeles (Ef. 3:10,21), y todos los que creyeron en sus engaños y dudaron de la veracidad de la palabra de Dios.
g) La creación entera (Ro. 8:20-23).
7. Una eternidad con Cristo.
En esta época, que comienza cuando aún se cuenta el tiempo en la tierra, vemos a la iglesia:
a) Viniendo a triunfar con Cristo (Ap. 17:14; 19:14).
b) Reinando con él en el milenio (Ap. 20:4).
c) Gozando de la nueva creación (Ap. 21:1-3).
SU UNIDAD
La unidad de la iglesia es un tema muy discutido en la actualidad. El hombre busca medios para lograrla, pero se olvida que la unidad la da Dios cuando se reconoce a Cristo como Cabeza y se obedece su palabra. Busquemos respuesta a estas preguntas:
¿Cómo unificó Dios a su pueblo Israel?
Veamos, como antecedente, el trato de Dios con un pueblo terrenal: Israel, y comparémoslo con sus designios para el pueblo celestial: La Iglesia.
1. La esclavitud en Egipto.
Los igualó a todos en cuanto a su necesidad: eran esclavos. Los "sujetó a todos en desobediencia, para tener misericordia de todos" (Ro. 11:32).
2. La liberación de Egipto.
Todos fueron testigos del mismo poder de Dios: las plagas; tuvieron que obedecer la misma orden: celebrar la pascua, y fueron salvos sobre la misma base: "Veré la sangre y pasaré... " (Éx. 12:13).
3. La celebración de la pascua.
Todos tenían lo mismo que recordar y trasmitir a sus hijos: "lo que Jehová hizo conmigo cuando me sacó de Egipto" (Éx. 13:8).
4. La protección en el desierto.
"Todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en el mar, y todos comieron el mismo alimento espiritual, y todos bebieron la misma bebida espiritual" (1 Co. 10:2-4).
5. El pacto de Dios.
Todos se comprometieron a cumplir las mismas leyes y estatutos (Éx. 19:5-8), y el pacto de Dios fue hecho con todos, y todos fueron igualmente responsables de su observancia (Ez. 18:4).
6. El santuario único.
Tendrían un mismo lugar de reunión, presentarían sus ofrendas en un mismo altar, se alegrarían en la presencia del mismo Dios (Dt. 12:4-7).
7. La tierra prometida.
Esto era para darles una misma meta y para que pensaran en las mismas bendiciones: Entrar al reposo de Dios (Heb. 4:11).
¿Cuál es su mandato hoy?
Para conservar la unidad de su iglesia Dios ha propuesto tres actividades, y son las siguientes:
1. Celebrar la fiesta: Lo emotivo = alma.
Para hacer esto (1 Co. 5:8) de acuerdo con la voluntad de Dios, ha de haber: Rendición en integridad y santidad (Ro. 12:1); reunión con mis hermanos (Heb. 10 :25), y recuerdo continuo de nuestro Señor (1 Co. 11:23-26).
2. Crecer: Lo conductual = fuerzas.
Hay cambios definidos que Dios pide en nosotros; buscarlos es ejercitarnos para la piedad (1 Ti. 4:7). "Renunciando a... vivamos..." (Ti. 2:12); "Desechando... desead... acercándoos..." (1 P. 2:1-4), y "habiendo huido... añadid..." (2 P. 1:4,5).
3. Confirmar a otros. Lo intelectual = mente.
Hay actividades específicas que se nos han encomendado a todos: Discipular a mis prójimos (Mt. 28:19,20); Enseñar y exhortar a mis hermanos (Col. 3:16), y restaurar al hermano que ha caído (Gá. 6:1)
¿Por qué hay tantos "ismos"?
Ante el mundo, la iglesia de Cristo se ve dividida en sectas y denominaciones, y separada por movimientos. El hecho de que esto sea así es una señal más de que está operando el "poder engañoso" que precede a la manifestación del inicuo (2 Ts. 2:7-12).
Será bueno analizar tres razones de esto:
1. La relación directa Dios-Biblia-hombre.
La Biblia es útil y capaz de formar a un hombre "perfecto, enteramente preparado para toda buena obra" (2 Ti. 3:15-17). Si hay diferencias, es porque el hombre no se somete en integridad y verdad a su instrucción y corrección.
2. La responsabilidad de los que apacientan.
En la iglesia hay "padres", "jóvenes" e "hijitos" (1 Jn. 2:13), y Dios ha encomendado a los primeros el cuidado de los segundos (Hch. 20:28). Si hay diferencias es porque esta responsabilidad se comprende y acepta en diferentes grados (Heb. 13:17).
3. Las maquinaciones de Satanás.
Este es el factor que más diferencias ha provocado. Para lograrlo envía hombres (2 P. 2:1-3); presenta doctrinas (1 Ti. 4:1), y propone costumbres licenciosas (2 P. 3:3).

EL ISRAEL DE DIOS Y LA IGLESIA DE DIOS
Muchos preguntan: ¿Qué pasará con Abraham, Moisés, David... que creyeron en Cristo antes del día de su crucifixión? Las siguientes verdades fundamentan una respuesta:
"Dios es uno, y él justificará por la fe a los de la circuncisión, y por medio de la fe a los de la incircuncisión" (Ro. 3:30).
"De modo que los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham" (Gá. 3:9).
"Nosotros, como Isaac, somos hijos de la promesa" (Gá. 4:28).
"Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que... estabais lejos, hemos sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno..." (Ef. 2:13,14).
"Que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo, y copartícipes de la promesa en Cristo Jesús" (Ef. 3:6).
"Proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros, para que no fuesen ellos perfeccionados aparte de nosotros" (Heb. 11:40).
La iglesia de Cristo que ve a Cristo crucificado, no puede sentirse más que aquellos que "no vieron, y creyeron" (Jn. 8:56; 20:29), y no debe sentirse menos, porque le ha sido conferida mayor revelación (Ef. 3:8-13).
REFLEXIÓN
Teniendo nosotros una mejor revelación y promesas más amplias, tenemos también mayor responsabilidad de agradar a Dios con temor y reverencia, sirviéndole por gratitud (Heb. 12:28,29).
Desconocemos a los autores, pero damos Gracias a Dios por este excelente trabajo y que Dios les bendiga. Para ellos Números 6:24-26
Publicado por asambleolmue @ 16:08
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