1. Jesucristo controla la historia: Siendo así, entonces puede haber crisis en la vida, pero no hay tragedias ni victimas inocentes Rom.8:28; Efe.1:11; Col.1:17
2. Cada persona cuenta con una porción asignada de tiempo y dificultades.
Dios nos ha designado a cada uno cierta cantidad de tiempo y en él cierta medida de sufrimiento, adversidad y crisis. Pero también ha provisto la liberación para cada uno de nuestros problemas Exodo4; Job 5:7 Sal 34:19,37.
3. La crisis casi siempre incluye una prueba controlada. Puede ser que Satanás atraviese las barreras o cercas que Dios pone alrededor nuestro, pero nunca va más allá de la limitación divina Gn.22:1-19,; Job 11-2; 1 Cor.10:13.
4. Cada crisis nos obliga a tomar decisiones. Una de las razones por las cuales Dios permite la presión y crisis en nuestra vida es mostrarnos lo que somos por dentro. La crisis nos obliga decidir, y en cada decisión enfrentamos la posibilidad de elegir entre el bien y el mal.
5. Cada decisión futura incluye elementos de decisiones pasadas. Las decisiones que tomaron David (1 Sam 23:2; 2 Sam. 2,4 11-18) y Pablo (2 Cor.1:1-12; 2 Cor. 4:8-15; 2 Cor. 6:11) ilustran este punto. Cada decisión acertada abre la puerta a decisiones mayores en el futuro. Cada decisión errada entorpece y limita las opciones futuras. Hoy controlamos nuestras decisiones; mañana nuestras decisiones nos controlan a nosotros. Si constantemente tomamos malas decisiones empezamos a endurecer nuestra alma y a destruir nuestra sensibilidad espiritual.
6. Hay dos voluntades que afectan cada crisis. En cada crisis se activan la voluntad soberana de Dios y la voluntad inconstante del ser humano (Dt.8:1-20; 11:26-28; Jer.18:5-12; Eze. 18:20-29). Antes del comienzo de la historia, Dios vio cada opción que tendríamos y sabía la elección que haríamos. En Su Omnisciencia, hizo todas sus decisiones antes de crearnos; ninguna de ellas cambiara jamás. El ser humano ejerce su voluntad con frecuencia ha escogido y continúa escogiendo lo contrario a la voluntad y la palabra de Dios.
7. Somos el producto de nuestras decisiones. Las decisiones son las que forman a las personas., todos tenemos una voluntad de la cual surgen las decisiones, ellas crean un patrón de conducta y de esta se van desarrollando las tendencia de nuestra vida. De tales tendencias vienen los hábitos y de ellos el carácter. Son las tendencias de nuestra vida lo que más concierne a Dios.
Tomemos por ejemplo a David: diríamos que era sinvergüenza, mentiroso, ladrón, un mal padre, un adultero, asesino e infiel. Y lo fue. David fue toso eso
Pero no eran sus actividades habituales, Dios le tendría como príncipe de Israel
Podemos ver su arrepentimiento verdadero en los Salmos Salmo 38 y 51.