sábado, 11 de octubre de 2008


   

La tarea de las fe no es quitarlo, sino darnos la fuerza para soportarlo, solo en la debilidad podemos ver revelada la suficiencia de Dios (2 Cor. 2:16, 3:5

; 12:9-10), El sufrimiento es parte del Plan de Dios para sus hijos. La fe refinada por el fuego hace que Jesucristo sea real para nosotros, y hasta que esto ocurra podremos mostrar esa realidad a otros. Así que si queremos crecer en  la vida espiritual, sufriremos. (Amén). Hay cierto paralelo entre las 5 etapas de crecimiento espiritual y las 5 etapas del sufrimiento bosquejadas en 1ra. de Pedro.

 

1.         Prueba y tentación: (1 Pedro 1:6-7). Por lo general, las primeras pruebas que tenemos que dominar como niños creyentes son las de la vida diaria. La cuestión es cómo encaramos las irritaciones cotidianas, las pequeñeces que no andan bien, las exasperaciones que son el resultado natural de vivir en el mundo y en comunidad. Cada vez que encaramos una prueba enfrentamos también una tentación: reaccionar con nuestros sentimientos y razonamiento humano, valernos del abastecimiento humano, encararla con cualquier cosa excepto la fe.

 

2.        Sufrimiento inmerecido. (1 Pedro 2:19). La próxima prueba que sucede tarde o temprano a todo creyente adolescente es cómo reaccionamos al sufrimiento inmerecido. ¿Podemos soportar silenciosamente  la calumnia, la injusticia, la incomprensión, sin venganza ni represalias, sin ceder a pecados de actitud mental? En el matrimonio, en las amistades, en las relaciones de trabajo seremos probados  en este aspecto una y otra vez, cuando nuestra reputación se ve comprometida por las mentiras de alguien. Dejaremos que Dios nos defienda.

 

3.        El sufrimiento por causa de la justicia (1 Pedro 3:14-15). Sufrir por algo que no hicimos es una cosa pero sufrir por el bien que hacemos es otra. Puede que nos entreguemos en corazón y espíritu a un ministerio para luego ser acusado de una falta de motivación. Puede que nos dediquemos de lleno a enseñar una clase de escuela dominical, y después por celos y resentimientos nos quitan el puesto.  El creyente maduro, cuyo servicio empieza a tener un impacto en su mundo, tarde o temprano se enfrentará  a este tipo de sufrimiento. La cuestión es esta: ¿podemos permanecer enfocados en Jesucristo o permitiremos que nuestro dolor nos amargue?.

 

4.        Compartir los sufrimientos de Cristo  (1 Pedro 4:12-13), ¿Por qué sufrió Cristo? Sufrió para acercarnos a Dios; se sacrificó para que tuviéramos vida. Compartir el sufrimiento de Jesucristo significa que hemos alcanzado un ministerio eficaz donde constantemente hacemos sacrificios y recibimos ataques y oposición porque estamos cumpliendo la causa continua de Cristo. Es decir evangelizando y edificando a los creyentes, por medio del aliento y la enseñanza de la Biblia. El detesta cuando nuestro centro es Cristo, Odia que lo único que nos importa sea que cuando los demás  nos miren vean a Jesucristo.

 

5.        Ataque personal satánico (1 Pedro 5:8), Si avanzamos lo suficiente (y a través de la historia pocos lo han alcanzado), llegará la hora cuando tendremos que enfrentar un ataque satánico personal. Sabemos que Satanás ataca todos los creyentes y trata de impedir su crecimiento y el cumplimiento del Plan de Dios  en su vida, pero también sabemos que el no es omnipresente. Satanás solo puede estar en solo lugar  a la vez. Tiene bastantes demonios para asignar a los creyentes comunes, pero se guarda algunos trabajos para realizarlos el mismo. Recuerde anda como león rugiente buscando a quién devorar, recuerde a Job tiene lastima de si mismo, Pedro niega al Señor. Recuerde que Cristo es Dios y venció al que tenía el imperio de la muerte. Amén

 

 


Publicado por asambleolmue @ 19:12
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