Siempre debemos recordar que el tiempo es una preciosa dadiva de Dios. El nos dio el tiempo para que lo usemos bien. En otras palabras. El nos dio el tiempo para que transformemos los minutos, las horas y los días en valores eternos.
Si no hacemos eso y perdemos nuestro precioso tiempo, estaremos desaprovechando o despreciando una gran dadiva de Dios. Debemos ser conscientes de que el tiempo perdido “Jamás”
Regresa.
Cada minuto que pasa se ha ido para siempre; ya no regresara, ni en toda la eternidad. Por medio del tiempo que nos fue dado tenemos la posibilidad de trabajar para Dios. Pues todos los hijos son sus colaboradores, cada uno en el lugar en que Dios le coloco. Ninguna persona sobre la tierra transformo tanto el tiempo en valores eternos como nuestro Señor Jesucristo. Juan dice al final de su evangelio: “Y hay también otras muchas cosas que hizo Jesús, las cuales se escribieran una por una , pienso que ni aun en el mundo cabrían los libros que se hubieran de escribir”
El tiempo es corto y la causa del Rey tiene prisa. Por eso, se fiel en la administración y en el uso del tiempo que te fue confiada. Entonces un día, El podrá decirte: “Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu Señor” Que alegría más grande para mi alma al escribir estas notas para compartirlas con aquellos que la quisieran ocupar, porque siempre fue el anhelo de mi corazón; aprovechar de trabajar para la “Obra del Señor” antes de que llegara la vejez a mi vida y no tuviese nada que presentar a mi favor, cuando el Señor nos llame a cada uno.
Mi corazón se llena de gozo, porque él puso esto en mi alma y lo he podido hacer, incluso me retire de mi trabajo antes de cumplir mi tiempo reglamentario, para dedicarme a llevar Las Buenas Nuevas a todos los que pude y luego me llevo a Olmue donde Habían muchos que necesitaban del Señor Jesucristo. Gracias Jehová Dios por su gran misericordia conmigo y mi familia. Y por el local en mi hogar. Gloria a Dios para siempre.